Cuando el equipo encontramos aquella preciosa localización, supimos que debíamos hacer una sesión allí. Lo que no sabíamos es que ante la propuesta de realizar su boudoir en el agua y en Diciembre, la novia no lo dudase ni un momento. Nosotras trabajamos con botas hasta las rodillas y no llegamos a saber lo fría que estaba el agua, pero a Raquel no hay más que verla, estaba feliz.

RACHEL

© 2018 by Mirlo Azul