Jesús y Sofía se conocieron una Nochevieja bajo el reloj de la Puerta del Sol. Ella perdió una uva para las 12 necesarias y se la robó a él, un desconocido que desde entonces no lo fue más. No había mejor forma de recrear su historia que viviendo con ellos la Navidad en Madrid: el carrusel de la Plaza Mayor, las tiendas y los mercados del centro y sobre todo sus luces, muchas luces brillantes.

Está claro que esas uvas sí les dieron suerte.

JESS Y SOPHIE

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