Raquel y Adrián se conocieron en la montaña, haciendo senderismo. En el pico de La Sagra, en la sierra granadina, Adrián le propuso matrimonio.

Aficionados a grandes rutas y la belleza de los caminos, tenían claro que su postboda debía ser en el bosque. Y la unanimidad de la idea fue que no hay mejor bosque que un bosque encantado. Sólo necesitamos niebla para dar al mundo un aire mágico.

ADRIEN Y RACHEL

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